Cómo empezó todo.
"No somos santos, pero pecamos de buen gusto."
Santa Malasaña nació con una idea simple y un local pequeño en la Calle de San Andrés: ofrecer al barrio una barbería donde el corte importara tanto como la conversación, donde la barba se trabajara con tiempo y donde nadie tuviera que pedir perdón por querer cuidarse.
Desde el primer día apostamos por equipo joven, manos veteranas, productos buenos y música decente. Ni más, ni menos.
Hoy somos un punto de encuentro en Malasaña: pasan vecinos de toda la vida y curiosos de paso, gente que viene a por un fade, una barba a navaja o sencillamente a desconectar una hora. Y eso es lo mejor que podríamos pedir.


